Fiesta de Santa Catalina

25 de Noviembre

En la Iglesia San Pelayo se encuentra ubicada la Capilla de Santa Catalina, donde se levantan dos altares; uno el dedicado a la Santa y el segundo, el altar de San Bartolomé. Dicha Capilla recibió desde Roma en 1586 y por su Santidad el Papa Sixto V, la indulgencia de conceder a la Capilla de Santa Catalina de la Iglesia San Pelayo de Becerril de Campos, diócesis de Palencia, el día y fiesta de dicha Santa de cada un año por decenio, el día 25 de noviembre.

Pero esta festividad ya se venía celebrando en nuestra localidad mucho tiempo antes al citado de dicha indulgencia, según queda reflejado en la documentación de nuestro municipio. Nos estamos refiriendo a la mención de Dª Catalina García, cuyos bienes habían sido donados al “Hospital Nuestra Señora de la Concepción” y ordenaba cada 25 de noviembre, que todos los pobres de la localidad se acercasen a comer al Hospital.

Aprovechando la festividad y con motivo de su gratitud y en conmemoración de su ánima, ha sido siempre costumbre cada año el día 25 de noviembre, celebrar una misa en la Iglesia San Pelayo y asistir a ella todas las autoridades, los niños y maestros de todas las escuelas y el vecindario en general.

Tradicionalmente se repartían roscas y tortillos de pan entre la población escolar y pobres de esta localidad (o simplemente tortillos) y al señor párroco una o varias tortas. En tiempo más reciente, también se invitaba a los señores maestros y maestras al refresco que se venía ofreciendo como costumbre.

Son muchas las menciones referidas a tal festividad, las que se han encontrado en el Archivo Municipal. Tal vez, la de más importancia sea esta breve mención a la indulgencia;

“El Papa Sixto V concedió indulgencias a la capilla de Santa Catalina en 1586. Concede a la iglesia San Pelayo de la villa de Becerril de Campos, diócesis de Palencia, para el día y fiesta de dicha Santa de cada un año por decenio.”. Dado en Roma a 3 de octubre de 1586.

Dice así; “Nos el Ldo. Portocarrero del Consejo de su Majestad y de la Santa general Inquisición comisario apostólico de la Santa Cruzada por la autoridad apostólica que para ello tenemos alzamos la suspensión que por la dicha santa cruzada esta puesta a cierta indulgencia que su santidad por su breve dado en Roma a 3 de Octubre de 1586, tiene concedida a Capilla Santa Catalina de la iglesia de San Pelayo de la villa de Becerril de Campos, diócesis de Palencia, para el día y fiesta de dicha Santa de cada un año por decenio como se contiene más largamente en el dicho breve que ante nos se presentó originalmente, el cual siendo necesario revalidamos y damos licencia y facultad para que la dicha indulgencia se pueda publicar por todo el tiempo que resta de la concesión en el dicho breve contenida con que la publicación se haga sin solemnidad alguna de trompetas y atabales ni pregón más de que se diga en los púlpitos de las iglesias y se ponga, diga y declare que las personas que hubieren de ganar y conseguir la dicha indulgencia, hayan de tomar y tenga la bula de la Santa Cruzada de la predicación del en se hubiere de ganar porque de esta manera no la ganan ni consiguen y ansi lo digan y declaren so pena de la excomunión mayor y por razón de la ganar y conseguir no se ha de pedir limosna ni tañer por ello platas ni cajas y haciéndose así mandamos no se impida dada en Julio de 1587.”

Cómo hemos podido comprobar esta festividad ha sido celebrada en Becerril durante largo tiempo y son ejemplos claros de todo lo expuesto:

  • Libro de Acuerdos de la Corporación Municipal. Año económico (1888-1889):

“ha sido siempre por costumbre celebrar en San Pelayo una misa y asistir a ella la corporación y niños de las escuelas, cuyo acto tenía lugar para bien del ánima de Dª Catalina García, según ella parece dejó dispuesto, donando algunos bienes al Hospital de esta villa,… en su conmemoración se reparten roscas y tortillos entre los niños de todas las escuelas y al señor cura celebrante unas tortas…”

  • En los Presupuestos. Cuentas Municipales (1934-1937):

“para los gastos que se origina en la adquisición de tortas que se dan a los niños de las escuelas y pobres de esta localidad.” (1934).

  • Actas de 15 de noviembre de 1962, en sesión ordinaria:

“el señor Alcalde expuso que la festividad de Santa Catalina, corresponde celebrarla el domingo próximo 25, y que convenía acordar los festejos que deciden celebrarse en conmemoración de ese día. La Comisión tras amplia deliberación, acordó como todos los años celebrar una función religiosa a la que invitará al Pleno y vecindario en general, y al final como tradicionalmente se viene haciendo tendrá lugar el reparto de tortillo entre la población escolar. También se invitará a los señores maestros y maestras al refresco que se viene ofreciendo.”

Esta antigua fiesta, se impulsó, en el año 2004, y así tras muchos años sin celebrarlo, se ha incorporado a las fiestas que se celebran en nuestra villa.

Fiesta de Santa Eugenia (29 de diciembre). Es notorio, hacer público la constancia que en 1664, “se nombró a Santa Eugenia, patrona de Becerril y que se santifique esta fiesta. Existe en el archivo una escritura de votos solemnes de guardar y hacer fiesta el día de Santa Eugenia, titular de esta iglesia y con juramento solemne”.
En esta festividad y en época mucho más cercana a nosotros, era propio que el señor párroco invitase a las autoridades a refrescar.

Un testimonio más, de estas y otras festividades que con lástima nos atrevemos a decir que se han quedado en el olvido de muchos vecinos, es el artículo de Anselmo Redondo Aguayo “Monografía Histórica de la Villa de Becerril de Campos” , donde muy cita:

En la villa de Becerril de Campos se había hecho voto de guardar el de Santa Brígida, San Sebastián, Cátedra de San Pedro, San Gregorio, Papa, San Felipe, San Toribio y no pudiendo cumplir con ello por caer en tiempo ocupado, habiendo pedido a su Ilma., les dispensase del voto, le conmutó por una misa diaria a la hora del alba, por siempre jamás. Esta misa se celebraría todos los días en la iglesia Santa Eugenia, pagando la villa cada año de sus propios la cantidad de 6000 maravedises al capellán que la dijese o sea un medio real diario.

Las procesiones que hacía el cabildo eclesiástico de esta villa durante el año, aparecen reflejadas en el Libro de Constituciones y Ordenanzas para el gobierno del cabildo eclesiástico de esta villa del año 1754, en el que se lee lo siguiente:

“Que el Ilmo. Sr. D. Juan del Molino Navarrete, reformó y corrigió el capítulo 48 que trata de las procesiones, por donde hasta la fecha se habían gobernado; ordenando que en lo sucesivo las procesiones de las cinco festividades es a saber la de la Concepción, Santiago, Santa Ana, San Mateo y San Juan Bautista en la de San Juan, después de celebradas las misas mayores en las parroquias, hagan la procesión claustral, sin llevar imágenes de Santos y después de celebrar misa cabildaria en la tal iglesia en donde se celebrare dicha fiesta, a no ser que la tal festividad, de cualquiera de las cinco caiga en domingo, en tal caso se juntarán antes de las misas mayores y hecho el aspersorio y procesión claustral, los beneficiados se volverán cada uno a sus iglesias.

El día de San Marcos que es Letanía Mayor, se juntaban todos los curas y clérigos en la iglesia de San Pedro, después de las misas mayores y desde allí iban en procesión, por medio del pueblo a la ermita de San Blas, y allí se decía misa cantada, con diácono y subdiácono, por el pueblo y la celebraba el beneficiado semanero de San Martín y acabada la misa se hacía la bendición de los frutos e iban en procesión a la iglesia de Nuestra Señora la Antigua y acabada la conmemoración a Nuestra Señora se concluía la procesión.

El lunes antes de la Ascensión, que es la primera de las Letanías Menores, se juntaban los curas y clérigos después de la misas mayores en la iglesia San Miguel, iban en procesión por fuera de la puerta de la villa a la ermita San Sebastián en donde se hacía misa cantada con ministros y después de hecha la bendición de los frutos se volvía la procesión a la iglesia de San Juan donde se terminaba la procesión.

El martes siguiente, se reunían en la iglesia de Santa Eugenia, dicha la misa mayor en las demás iglesias, y de aquí salían en procesión al ermita del Santo Cristo de San Felices, se realizaba la misa cantada con los ministros, y hecha la bendición del campo concluía allí la procesión porque aunque en el estatuto antiguo volvía y se concluía en la iglesia Santa Eugenia, esto se revocó por decreto del Ilmo. Sr. Cornejo, Obispo de Palencia, en atención a la mucha distancia y venir expuestos los sacerdotes a enfermar por el calor.”
Otras procesiones que se hacía por necesidad de agua y no por otro motivo eran las que salían desde Santa María hasta la Ermita de Nuestra Señora de Villaumbrales y vuelta allí, se hacía una novena. Así en 1560, “la Cofradía de Vera Cruz recibía 78 maravedíes para media carga de trigo para hacer moltura para colocarles a dichos cofrades y así llegar hasta Villaumbrales para ser servidos con agua.”

Otra procesión con el mismo fin, era llevar la imagen de Nuestra Señora la Antigua hasta la ermita San Blas, donde se hacía la novena. Y como ya conocemos la mayoría también en tiempo de sequía se bajaba la imagen del Cristo de San Felices, rogándole por que cayera agua.