Canal de Castilla y Laguna de la Nava

Canal de Castilla

En el Diccionario Geográfico- Estadístico- Histórico de Castilla y León de Pascual Madoz, editado en Madrid en 1845 y 1850, se puede leer lo siguiente:

“…Por el NO. y SO. pasa tocando las casas, el canal de campos que atraviesa su término en dirección a Paredes de Nava, obra importante para el pueblo que se describe, pues que le proporciona la extracción de sus granos que es su principal riqueza: también le baña por el lado N. un riachuelo ó arroyo llamado el Cuérnago, que saliendo del río Carrión entre Paredes y Villaldavín, se incorpora por el Canal después de formar una curva en el sitio llamado la Retención ½ leg. de Calahorra: sus aguas dan movimiento a varios molinos harineros, entre ellos al que pertenece a los propios de la villa. Por último, diferentes arroyos de poca importancia recorren igualmente la jurisdicción, de los que la mayor parte van a morir a la Laguna de la Nava. …”

En el S. XVIII, fue un sueño poder crear una red de canales de navegación, para facilitar el transporte de productos en una época en la que el comercio comenzaba a tomar un auge extraordinario. En una Castilla de innavegables ríos, la Ilustración quiso comunicar la meseta con el mar Cantábrico a través de un canal para facilitar las exportaciones del grano y la lana castellana. Fue una de las obras hidráulicas más ambiciosas en estos siglos.

Fue declarado Bien de Interés Cultural por Decreto 154/13-6-1991, atraviesa la provincia de Palencia y una parte de Valladolid; rozando con la parte occidental de Burgos.

El comienzo de las obras tuvo lugar en 1753 por el Canal de Campos en Calahorra de Ribas, y en ellas se sucedieron continuos problemas, sobre todo económicos. A parte de tener que superar dos guerras, la de la Independencia (1808) y la Carlista (1836). No finalizaron hasta casi un siglo después, en 1849.

En El Canal de Castilla el regadío era casi tan importante como la navegación. Pero Ulloa explicó que el agua no podía descender por debajo de dos varas por que se dañaría la navegación. La principal zona regable del Canal de Campos correspondería a las tierras inundadas por la Laguna de la Nava (que fue necesario desecar).

En las obras intervinieron campesinos de las poblaciones, destacamentos del ejército y en 1834 llegó a haber hasta cuatro mil presidarios. Tenemos que darnos cuenta, que además de la excavación de la caja del canal, existen una serie de edificaciones anexas como; puentes, acueductos, presas dársenas, retenciones, así como molinos (harineros o de papel), martinetes, fábricas de harina, centrales eléctricas, almacenes, etc…

La forma de pagar sería tanto la vara como el pie cúbico, procurando establecer precios fijos para una mejor contabilidad. A los obreros se les pagaría con el fin de asegurarles la subsistencia diaria, con una ración de pan y vino y 6 cuartos (1’5 reales) por persona. Cada trabajador podía extraer 4 varas cúbicas diarias, y cada tramo se finalizaría en 40 días.

Los trabajadores se alojaban en campamentos situados en los tramos 11, 12, 30 y 31, siendo el encargo de conseguir 250 tiendas de campaña el tesorero general, José Mozo de la Torre.

El Canal de Castilla conoció su época de mayor apogeo entre los años 1860 a 1880, a través de la navegación por el mismo, trajo consigo el desarrollo de la agricultura, de la industria y el desarrollo del ferrocarril. Lamentablemente, no disponemos de cifras concretas sobre el volumen del tráfico, pero a falta de ellas, puede ser indicativo el dato de que en 1860 circularon 365 barcas, más del triple que en 1847.

En Castilla decayó en el año 1959, cuando se decretó la suspensión de la navegación, quedando únicamente como canal de riego.
Hoy en día, su principal aprovechamiento es para el regadío, unas 50.000 hectáreas, y el abastecimiento a unas 200.000 personas.

canal de castilla barco

Sus 207 Kms quedan divididos en tres tramos;

  • El Ramal del Norte ; de Alar del Rey a Ribas de Campos con 74’5 Km, es el que más desnivel salva, posee 24 esclusas.
  • El Ramal de Campos; de Ribas hasta Medina de Rioseco, en la provincia de Valladolid, con 78 Km. Es el más llano de todos los ramales, por lo que sólo tiene 7 esclusas, de las cuales se quieren recuperar su totalidad.
  • El Ramal del Sur; se inicia en las esclusas del Serrón (Grijota-Palencia) hasta la dársena de Valladolid con 54 Km y 17 esclusas.

Para el servicio de la Tierra de Campos parte desde Calahorra de Ribas, a poco más de tres kilómetros nos encontramos la esclusa de La Retención. Dos kilómetros y medio más adelante, la Venta y el puente de Valdemudo de Becerril de Campos, que fue uno de los primeros en construirse pues por aquí pasaba una Cañada Real Leonesa. Para que los ganados no se vieran entorpecidos, se construyó este puente fabricado sobre el suelo ahorrando los arcos.

Después fue usado también por la carretera de Palencia a Carrión, que actualmente está fuera de uso. El Serrón se ubica a siete kilómetros más abajo y antes de que se precipite por las “esclusas 25, 26 y 27” se bifurca y es en este momento donde nace el Ramal Sur.

Siguiendo el Ramal Sur, de Tierra de Campos, en menos de dos kilómetros estamos en Villaumbrales, donde nos espera un magnífico puente apuntado, el Almacén del Rey – donde existió un pequeño astillero- y uno de los tubos más grandes del Canal, gracias al cual salvo un arroyo. A casi a cinco kilómetros y rodeado por hileras de álamos nos lleva a Becerril de Campos, donde hay varias edificaciones alrededor del Canal, destacando varios acueductos, así como arquetas y puentes.

Acueductos: es una construcción muy numerosa y variada, se construyeron para salvar las vaguadas de ríos y arroyos que cruza el Canal. Los más sencillos son los de un solo arco para riachuelo o arroyos, utilizándoles en ocasiones como pasos inferiores. En el término de Becerril se encuentran en los Pagos denominados; la “Barguilla” o “Serrana”, de “Santamaría” o el conocido “Calle Arroyo”, “Santecildo”, “Arenales” y en “Valloto”, el de “La Encerrada” o “arroyo San Pelayo” y el ubicado en la Nava “Valdemudo”.

Cuando el Canal cruza ríos con considerable caudal, estos acueductos alcanzan grandes dimensiones.

Arquetas de riego: se encuentran repartidas entre los Ramales Norte y de Campos. Todas se cubren interiormente con una pequeña cúpula de ladrillo traduciéndose en el exterior en forma piramidal, de sillería. Mientras en el Ramal del Norte se construyen 9 con sillar de piedra, en el ramal de Campos se conservan únicamente 5 de ladrillo y con refuerzo de piedra en la cornisa. En el término de Becerril son dos las arquetas que podemos encontrarnos; la primera en “Santamaría” y una segunda en el Pago “Arenales”.

Puentes: se construyeron un número considerable en los 207 Kms. De recorrido, para establecer conexión entre las dos márgenes del cauce. Existen tipos de puentes bien distintos: unos los construidos en las esclusas con arco de medio punto los del S. XVIII y rebajados los del S. XIX; otros para el arranque y final de los cuérnagos que dirigen el agua hacia los establecimientos industriales; y por último, los que se alzan en muchos puntos y entre ellos en Becerril de Campos existen dos de los más importantes puentes de comunicación del Canal. Uno de ellos es el “Puente San Juan”; sobre el cual pasa la carretera que conduce a Fuentes de Nava, tiene un amplio arco central de medio punto y dos muy pequeños en las albanegas de los mismos.

El segundo es el conocido “Puente Valdemudo”; situado junto a la Venta que le da su nombre, fue el único construido por Carlos Lemaur en los años 1753-54 y por el regresan cabezas de ganado lanar desde los puertos del Esla y los montes de Riaño, paso obligado de la Cañada Real Leonesa. Está levantado en un excelente trabajo de sillería en piedra caliza, y rematado por un bello aunque muy deteriorado pretil. Es una opinión de muchos, es más hermoso de todos los puentes.

Después de ese alto en el camino, el Canal de Castilla continua su trayecto hacia a Paredes de Nava sin pegarse a este, para llegar a Sahagún El Real, con embarcaderos, almacenes a los que se llegaba desde el canal, el fielato, un Puente y la Ermita del Canal, único edificio religioso del mismo. Largo camino queda hasta Fuentes de Nava y de allí a cinco kilómetros Abarca de Campos, donde en el Barrio del Puente encontramos la primera esclusa de todo este Ramal.

Después de visitar Villarramiel, entramos en el último tramo del Canal de Castilla, donde las esclusas están abandonadas, las casas semicaídas, pero sigue siendo agradable el camino que nos conduce hasta Capillas, donde se pueden observar los restos de un embarcadero… Saliendo de Capillas pasamos la segunda esclusa y a seis kilómetros más abajo la tercera. La cuarta que aun conserva antiguos almacenes del Canal, y la quinta donde podemos encontrar la casa del esclusero en ruinas y un enebro. Por la carretera en dirección sur llegaríamos a Belmonte de Campos. La sexta esclusa se encuentra en un tranquilo lugar acompañado de restos de almacenes. De aquí a la séptima pasaremos por un acueducto sobre el río Sequillo. Y de esta última esclusa en línea recta nos conduce hasta Medina de Rioseco.

La anchura de la “caja” del Canal de Castilla varía entre los once y los veintidós metros, teniendo la misma profundidad que también oscila entre 1’80 y los 3 metros. En todo su recorrido el canal salva 49 esclusas y un desnivel de 150 metros de altitud, las cuales facilitan la navegación en sus dos sentidos de un gran número de barcazas (hasta trescientas), que eran arrastradas desde las orillas por animales de tiro, (generalmente mulas), que circulaban por la margen derecha, conocidos como “caminos de sirga”.

La fecha clave para contemplar la transformación que hoy podemos contemplar en el Canal de Castilla, fue en 1959, año en el que el Estado decretó la suspensión total de la navegación por el canal para la utilización exclusiva del mismo como canal de riego.

A partir de esta fecha el cambio drástico que sufre el Canal es considerable afectando sobre todo a los grupos de esclusas, de ellas se desmotaron todas las compuertas y en las cabeceras de las mismas se construyeron pequeñas presas fijas de cemento para mantener el nivel del agua adecuado.

Por otro lado, al no ser necesario personal para el manejo de mecanismos, las casas entorno a las esclusas se fueron abandonando progresivamente, manteniéndose sólo las utilizadas por los guardas del Canal. Lo mismo ocurrió con los almacenes o con la inactividad de los establecimientos industriales, llegando en muchas ocasiones hasta su desaparición convirtiéndose en un montón de escombros y cubiertos por vegetación.

En el Libro de Sesiones que celebra la Comisión Permanente del Ayuntamiento de la villa, en año 1949:

“quedó informada la Comisión y prestó su aprobación, a los pagos realizados por el señor alcalde, para satisfacer distintas obligaciones contraídas por este Ayuntamiento y que seguidamente se detallan:

… al señor capataz del Canal de Castilla, la cantidad de 3.936’92 pts, por cuatro barcas de grava y otra de arena adquiridas para obras municipales…”

En 1986 las Cortes de Castilla y León aprueban por unanimidad de todos los grupos políticos de la Cámara la iniciativa en relación con esta singular vía fluvial, se estaba dando un importantísimo paso en orden a una toma de conciencia sobre la situación en la que se encuentra el Canal y las posibilidades de su recuperación.

La declaración del Canal de Castilla como bien de interés cultural exige la redacción de un Plan de actuación entendido como mecanismo ágil e innovador que al margen del respeto debido a la legislación vigente en esta materia, sea capaz de frenar el continuo deterioro que sus instalaciones están sufriendo.

En esta dirección se enmarca el Plan de Acción para la conservación y desarrollo de los recursos del Canal que ha sido ya elaborado mediante un convenio suscrito entre la Dirección del Instituto de Ordenación y Urbanización, la Dirección de Medio Ambiente en el M. O. P. U., la Dirección General de Política Turística de la Secretaría General de Turismo y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La iniciativa de la Diputación de Palencia, patrocinada por la Junta de Castilla y León, para el impulso de estos estudios y actuaciones, está justificada por su trascendencia socioeconómica, turística, sociocultural, etc…
Pero antes de hablar de planes futuros, de actividades maravillosas, ecológicas, alternativas, lúdico-educativas e integradoras. Hay que decir bien claro que lo primero que hay que hacer es un saneamiento integral; de sus aguas, de su caja, de sus márgenes y entorno próximo con criterios ecológicos y no económicos, así como también de sus cuencas fluviales de las que toma el agua.

Esa corrección es cara e implica como se puede observar múltiples actuaciones, pero ya los primeros pasos están dados y si se acometen todas y cada una de las ideas previstas. Sin lugar a dudas, podemos disfrutar de un increíble lugar paisajístico con todas las ventajas que ello conlleva.

Laguna de la Nava

La Laguna de la Nava o el “Mar de Campos” , era uno de los más extensos humedales palustre de España continental, llegó a ocupar una extensión de 4.250 hectáreas, e incluso en 1927 hasta cinco mil hectáreas, con una profundidad máxima de 1’85 metros.

La antigua Laguna de la Nava se convertía en una auténtica balsa de agua con más de ocho kilómetros de largo, por cuatro de ancho. El sistema lacustre se originaba debido a que una serie de lagunas se inundaban sobrepasando sus niveles; en invierno y primavera de abundantes lluvias saturaban sus cuencas y se desbordaban, hasta llegar a la cuenca de lagunas donde el agua esperaba el verano para evaporarse, dando paso a inmensas praderas donde pastar los ganados.

Una rápida pero concisa descripción de este humedal lo encontramos en el Diccionario-Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar de Pascual Madoz (1852), dice así; “ocupando 2800 obradas de terreno, las cuales forman una Laguna de gran consideración…” “En los inviernos muy lluviosos la Laguna tiene sobre 6 pies de agua de profundidad; así como en los que son poco cargados de lluvias se ve generalmente enjuto el suelo, y cubierto de yerba.””La Laguna produce ricos y abundantes pastos donde se mantienen todos los años más de 20.000 cabezas de ganado lanar, vacuno, mular y caballar…””Sirve de asilo, y particularmente en invierno, a infinidad de especies de aves acuáticas y de formas variadas entre las que se ven gansos de tres clases, patos, zarcetas, búhos…, vencejos de agua, zarapinos…”

Se encontraba situado al extremo Sur del término de Becerril, compartido con los concejos de Villaumbrales, Grijota, Villamartín y Mazariegos, unida a Becerril por el Camino Real que va desde este lugar hasta Autilla. Que no estuvo exento de rivalidades entre concejos.

La vereda (20,89 metros) que da paso a La Nava, “comienza en la villa de Becerril de Campos, por el punto de San Juan sobre el Canal de Castilla el paso a nivel de Funtes y utilizando también el paso inferior denominado el túnel en este lugar se separa por la derecha la colada que, siguiendo la carretera se dirige a Fuentes de Nava y torciendo en ángulo recto hacia la izquierda, sigue por fuera de las tapias de la estación del ferrocarril Palencia-La Coruña hasta llegar al antiguo camino de Becerril a Mazariegos, donde girando a la derecha, toma su antiguo derrotero dejando a mano izquierda el arroyo de Suaces, teniendo en su interior la charca y siguiendo la linde de mano izquierda, el paraje de la Desaborida, saliendo por este lateral el camino de Villamartín.

A continuación por este lateral lindan las fincas del paraje del Campillo hasta llegar al cruce con el camino de Carrefuentes por ir de Fuentes de Nava a Villaumbrales. Por la derecha son linderaslas del paraje de San Sebastián, la fuente Carrelavarga que está dentro de la vereda y las fincas del paraje de Carrelavarga.

Sigue la misma dirección por el paraje de la Pegaza a mano derecha y por este lateral atraviesa dos regueros del arroyo mayor y cruzando la vía pecuaria el mencionado arroyo mayor con su puente correspondiente de piedra pasa a situarse al citado arroyo a mano izquierda de la vereda y paraje de la Carrelavarga, de esta forma continúa hasta el paraje de lagunares donde se separa del citado arroyo de la vereda”

Según el propio Libro de Ordenanzas, nos revela que para un buen aprovechamiento de sus pastos y agua, por lo que es necesario; 43ª- Los alcaldes e veladores de la Nava, que dice así:

“Primeramente hordenamos e mandamos que aya dos alcaldes e syete veladores de la Nava en cada año, para que los veladores puedan penar e prendar segund que en las leys e ordenanzas de la Nava se contiene. E sean aquellos que fueren nombrados por los alcaldes e regidores, los quales puedan usar el ofiçio por todo el año que fueren nonbrados”.

Del mismo modo existía la llamada Junta de la Nava “… en nombre de la villa… pertenecer a la junta de la nava de la dicha villa e de los otros lugares comarcanos e tratar… en todos los pleitos e debates tocantes a la dicha villa e traer las yerbas en los tiempos necesarios e quitar e cerrarla e crezer e menguar en los plazos e en todas las otras cosas que son obligadas a fazer conforme a las costumbres de la dicha junta e nava…”

Normalmente los ganados que no participan en la trashumancia se confinan en la Laguna de la Nava en torno al mes de mayo, cuando el cereal empieza a estar crecido y la retirada del agua de la laguna permite acceder a las zonas de pasto. “… acordado que mañana lunes boten todos los ganados del termino e se vayan a la nava so pena de 500 mrs a cada rebaño e que no entre ganado en la hesa ni en monte so pena 500 mrs a cada un rebaño e a cada cabeza de mayor un real asi mular como vacuno e caballar…”

Sobre el año, 1934 se inicia el proceso de intentar su desecación y entre 1940 y 1950 se consigue tal fin. Si bien los agricultores y ganaderos que habían vivido durante siglos en armonía con la laguna esteparia de La Nava, los políticos y tecnócratas intentaron durante siglos desecar el gran lago. Soñaban con grandes cosechas y querían pasar a la historia como impulsadores de la civilización.

En los años 50 con los medios técnicos y económicos necesarios se desecó completamente. Y desde entonces, tan sólo con fuertes lluvias quedaban cubiertas algunas praderas. Algunas de las plantas y animales dependientes del agua pudieron subsistir en canales de desecación, otros muchos se extinguieron y las aves se vieron obligadas a buscar otros lugares en donde vivir.

En cuanto a los habitantes de la región no trajo más que desventajas. A los ganaderos les hacía falta el pasto para sus miles de burros, caballos y ovejas. La región aparecía constantemente en titulares fatalistas como zona catastrófica.

En 1990 el Fondo Patrimonio Natural Europeo en colaboración con el Municipio de Fuentes de Nava, inician una serie de estudios y gestiones con el objetivo de llevar a cabo un proyecto piloto de restauración de parte de la antigua la Laguna de la Nava, dentro del municipio de Fuentes de Nava, conocido como “Navilla de Fuentes” . Gracias al programa ACMA (Ayudas Comunitarias destinadas al Medio Ambiente), se han recuperado 307 hectáreas de humedal, dividida en dos partes iguales, separadas por la carretera que une Mazariegos con Fuentes de Nava y con distinto régimen de uso. Una de las mitades se destina exclusivamente a conservación (aves) y la otra se aprovecha conjuntamente con los ganaderos de Fuentes de Nava (pastoreo). En estas últimas 150 hectáreas, conservación y pastoreo conviven en perfecta armonía.

Ha sido necesario realizar en la última década un buen número de obras para poder recuperar este importante humedal: construcción de diques y husillos, acondicionamiento de la red hidráulica, etc .

Se ha conseguido que numerosa especies animales y vegetales hayan reconolizado la nueva laguna. Estando censadas 253 especies de vertebrados, destacando sin duda, las 221 especies de aves, que suponen algo más del 41 % de las especies de aves de España, incluidas las Islas:

De octubre a marzo acoge abundantísimos contingentes de anátidas que llegan a alcanzar las 20.000 aves en algunos inviernos. Es zona de importancia internacional para el ánsar común (Anser anser) con concentraciones máximas de hasta 10.000 individuos y otras muchas especies de patos, como azulones, cercetas, silbones o cucharas, se cuentan por cientos o miles.
Durante la migración primaveral, de febrero a mayo, se pueden observar hasta 41 especies de limícolos (chorlitos, archibebes, agujas, correlimos, etc) en las praderas someramente encharcadas. En algunos días de este periodo prenupcial, los bandos de estas viajeras aves son especialmente abundantes.

La Nava va adquiriendo con el paso del tiempo una mayor relevancia en lo que se refiere a la cría de acuáticas. En esta laguna se reproducen algunas especies escasas en el contexto castellano-leonés como es el caso de el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), la garza imperial (Ardea purpurea), las gaviotas reidoras (Larus ridibundus) y el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus). De estas dos últimas especies, la Nava constituye, dentro de la escasez, el punto más importante de cría de toda Castilla y León. Además también crían avefrías, cigüeñuelas, rascones, polluelas y fochas.

En el verano, a pesar de estar casi seca, la Nava sirve de refugio a varios miles de azulones (Anas platyrhynchos) mudando y hasta 900 cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) se juntan en bandos premigratorios en las praderas, aprovechando un abundante recurso alimenticio: los ortópteros (saltamontes).

En la Nava tampoco faltan registros de aves raras o escasas en la Península, muy apreciadas por el ornitólogo más especializado. Es el caso de la barnacla cariblanca (Branta leucopsis), el ansar piquicorto (Anser brachyrhynchus), el ansar careto (Anser albifrons), el silbón americano (Anas americana) o el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola). Para este pequeño pajarillo, la Nava, cumple los criterios de importancia internacional, al pasar por la laguna en su migración otoñal, varias decenas de estos sílvidos de distribución oriental.

En la actualidad, la laguna de la Nava, es un humedal completamente artificial; el agua, procedente del canal de Castilla, es introducida todos los años en el mes de octubre, por personal de la Consejería de Medio Ambiente. La intención, es imitar dentro de lo posible, el ciclo natural de la laguna: inundación en otoño e invierno y desecación durante el estío.

Este ciclo se divide en tres etapas:

  1. De Octubre a Marzo: Inundación de la laguna coincidiendo con la llegada de miles de anátidas (gansos y patos) a invernar e inicio de la migración prenupcial.
  2. De abril a Junio: se mantienen niveles elevados de agua. Es la época de los pasos migratorios primaverales y de parte de la cría. La Nava se llena de vegetación.
  3. De Julio a Septiembre : la Nava se va secando. Finaliza la cría y se produce el paso migratorio otoñal.