Ermitas

Las ermitas de nuestro pueblo, como ocurre con la mayoría de las ermitas rústicas y campesinas, son edificios de pequeñas dimensiones, con medidas constructivas que se repiten, especialmente cuando se encuentran próximas entre sí, como es el caso. Son edificios de una sola planta, cuyas formas son rectangulares, de cruz latina y cuadrada y con ábsides en la cabecera. Donde abundan las bóvedas en ocasiones falsas.

Las plantas por lo general se componen de una sola nave, con cubiertas a dos, tres y cuatro vertientes, en teja árabe.

En todos estos edificios hay que añadir el espacio que ocupa la sacristía, pórticos y solanas. Situados, al costado del mediodía o a los pies del edificio, coincidiendo con la puerta de entrada a la ermita.

Es muy raro poder ver en ellas torres para albergar campanarios, si se puede ver pequeños campanillos, veletas o linternas en el crucero. Sus muros llaman la atención por sus sobredimensionadas dimensiones en relación al conjunto arquitectónico, en algún caso como ocurre con la ermita del Stmo. Cristo de San Felices, se debe a que pertenecieron a fábricas de edificios de mayor altura y probablemente función (atalaya o torres fuertes); en otros casos y los más corrientes era una solución primaria de los maestros de obra, que debido a una escasa cimentación, pensaban que con fuertes y anchos muros daban mayor consistencia a la fábrica. Por ello, a lo largo del tiempo se han ido añadiendo a estos muros contrafuertes, para un mayor refuerzo y ante el miedo de un desplome.

El material de construcción de nuestras ermitas era por excelencia el sillarejo, el sillar o ladrillo macizo. Eran y es como ejemplo, la ermita del Cristo, una ermita con escasos ventanales en sus fachadas dando en su interior un aspecto de penumbra y en el exterior los canteros que colaboraban en sus fábricas no se podían permitir muchas mejoras para mejorar su aspecto.

Tenemos que pensar que el motivo de estas limitaciones no era otro que el económico. Tan sólo en alguna ermita se permitían la libertad, siempre que fuese gratuito, colocar en las portadas restos de antiguos edificios o en los muros piedras de algún molino.

Un gran número por no decir todas, de nuestras ermitas provinciales en algún momento han tenido ermitaño; se encargaba del mantenimiento y cuidado, siendo unas de las obligaciones del puesto residir en la vivienda dispuesta para estos fines. Los ermitaños hasta fechas recientes, vivían de una pequeña cantidad de dinero que les ofrecía la cofradía titular, así como de donativos y limosnas que recibían de la voluntad de las gentes.

Ermita “Cristo de San Felices”

San Felices fue un pequeño poblado, cercano a Becerril de Campos, situado a unos 5 kilómetros de dicha villa en dirección a La Venta y Monzón, situado sobre una loma en una extensísima llanura . Probablemente desde el S. XI perteneció al Monasterio de San Zoilo y entró en el lote de posesiones que los Condes de Carrión D. Gómez Díaz y Dª Teresa, dieron a la Abadía benedictina en el año 1047.

El despoblado está documentado en el archivo del Monasterio. En el archivo parroquial de Becerril, la documentación es relativamente reciente y pocas son las aportaciones que ofrecen interés. La mayor parte de la documentación se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, donde fue a parar en los años de la desamortización (perdiéndose gran cantidad de documentación).

De los escasos documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Diocesano, uno de ellos son los apeos de los bienes y heredades pertenecientes a la Ermita del despoblado, en el año 1714. Fueron pedidos por el Abad del Monasterio Jacinto Diez y mandados hacer por una Provisión Real que nombró Juez de Comisión para los mismos al Corregidor de Becerril y Abogado de los Reales Consejos, Lic. D. Juan Manuel de Fontanilla, y a quien acompañó como notario Andrés de Pedrejón, escribano Real y del Número Antiguo de dicha villa. Con la ayuda de apeadores y deslindadores propuestos unos por la villa y otros por el Monasterio, hicieron el deslinde y amojonamiento.

Lo que la Iglesia de San Felices tiene el año 1714 es lo siguiente: “una casa en la villa de Becerril, colacción del señor San Pedro, que hace cantón público y es lindero la calle Real del señor San Pedro, que hace cantón público y es lindero la calle Real que desde la plaza vieja baja a San Juan, y lindero la calle que desde la referida va a San Pelayo que es donde hace cantón; y su puerta principal mira a la calle que va a San Pedro y desde dicha puerta hacia la iglesia San Juan …. Dicha casa es propiedad del Monasterio San Zoil con su bodega, y en ella diez cubas, dos carralones y dos pozos” . La casa tiene un patio central alrededor del cual gira la vivienda en dos alas, el lagar en otra y la cocina en otra. La medida total del inmueble, con todas sus dependencias es e doscientos cincuenta y seis estadales (11024 varas) .

Por lo que a las fincas rústicas se refiere, el Monasterio posee viñas en los pagos Estrella Blanca, Santecildo, Valdemaría Álvarez, El Val, Cuesta Alta y pradejones y Carremonzón, con una cabida total de 25 quartas y 31 palos; y tierras de Carrefrechilla, Estrella Blanca, Arenales, Almendrales, Santecildo y Fuente de P.Torres, con una superficie de 435 quartas y 14 palos.

El despoblado de San Felices seguía siendo del Monasterio de San Zoilo, anexionado a su Sacristía; y el P. Sacristán ponía en la iglesia de San Miguel los clérigos que habían de servirla y les daba el sueldo para la sustentación anual. Y así siguieron las cosas hasta la desamortización que firmó la sentencia de muerte del Monasterio.

AHDP, Carrión, San Zoilo, nº 29,5.

En el Becerro, manuscrito del S. XIV, que se conserva en la Real Chancillería de Valladolid menciona en relación a esta ermita, su pasado como parroquia de un pueblo llamado San Miguel de San Felices, éste fue abandonado por sus habitantes viniéndose estos a Becerril y uniéndose a la iglesia de San Martín con cargo de 24 misas, celebrándose doce en esta iglesia y otras doce en San Felices. Aunque no por ello descuidaron a su iglesia y por ello desde 1.663 nombraban a mayordomos de fábrica del Cristo de San Felices para administrar sus bienes, hasta que en 1718 se fundó la conocida Cofradía de los Pastores. Así consta en el Libro de dicha fábrica.

Ermita “Jesús de Nazareno”

Estaba situada en el centro del pueblo, no se trata de una ermita tan espaciosa cómo la del Cristo de San Felices. Entre las imágenes más veneradas se encuentra la figura de Jesús Nazareno, que actualmente se encuentra en el Museo. Otras imágenes son las de la Pasión e incluso es sabido que una vez cerrada sus puertas como ermita, se almacenaron numerosas imágenes, como las esculturas de Alejo de Vahía y otras muchas que hoy en día se pueden admirar también en el Museo de Arte-Sacro de la localidad.

Ermita “San Blas”

Junto a las ermitas de Jesús de Nazareno y del Cristo de San Felices, son las únicas que han perdurado hasta el S. XX.

De 1820 hay una Bula donde se prohíbe enterrar en las iglesias de la villa y sí provisionalmente en esta ermita. Así de 1821 pertenece una lápida con este epitafio: “se enterró en esta villa primero que ninguno en 1821 Francisco de la Portilla Carrancio” otra lápida pertenece a Don Vicente Doncel, presbítero, halladas ambas en la ermita San Blas.

Otras Ermitas

Se sabe a través de los libros de visitas y de acuerdos, de la existencia de al menos otras cinco ermitas; la de “Santecildo”, “San Sebastián”, “San Lázaro”, “San Miguel del Otero” y “San Acisclo y Victoria” .

Anselmo Redondo Aguayo en su Monografía a cerca de estas ermitas nos cita lo siguiente:

“En un Libro de visitas del año 1614 consta que visitando su Ilma. la casa y ermita de San Lázaro la halló mal reparada y mandó a su patrón que por esa sazón era Estaban Blanco, que por cuenta de los bienes de la dicha ermita se repare y para poner en ejecución lo suso dicho dió su Ilma. comisión al bachiller Juan Becerra, cura de San Pelayo.”

“… visitando su Ilma. la ermita de San Sebastián halló tener necesidad de retejarse mandando que los oficiales y mayordomos de la dicha ermita la retejen y reparen, dando comisión al mismo bachiller Becerra.”

“En 1752 habiendo visitado el Ilmo. Andrés de Bustamante la ermita de San Miguel del Otero y reconociendo que se hallaba indecente y muy mal reparada y en atención de a no haber caudales para la composición manda S. I. que el cura teniente de la parroquia en cuyo término está sita dicha ermita dé parte a la villa para que la reparen y la pongan decente de modo que se pueda celebrar en ella el santo sacrificio de la misa y no haciéndolo se conceda licencia para que se pueda mandar demoler y aplicar los materiales a la fábrica de la referida iglesia.”

En un acuerdo de 1640 se determina, “que no vaya a la procesión a la ermita de San Miguel del Otero por estar caída y la de San Acisclo y Victoria por no estar acabada.”

“El Ilustrísimo Señor Obispo de Palencia Don Cristóbal Guzmán y Santoyo dio licencia para que el cura Alonso Reol de Santa María, pueda sin pena alguna bendecir la ermita de San Acisclo y Victoria de esta villa, el 6 de Mayo de 1641.”

En referencia a la ermita de Santecildo hay un acuerdo del año 1582 donde se ordena pagar dos reales al ermitaño de esta ermita por limpiar la Fuente de Reoyo.

Examinando detenidamente estos datos obtenidos por Anselmo acerca de las ermitas que han existido en esta villa, nos damos cuenta de ciertos detalles que alcanzan cierta relevancia:

Todas ellas pertenecieron a Becerril de Campos e incluso seguramente convivieron en una misma época como hemos podido observar (visitadas la ermitas de San Lázaro y San Sebastián en 1614, en 1640 se encuentra en ruinas la ermita San Miguel del Otero y ordena reparar en 1752, en 1641 recibe la bendición la ermita San Acisclo y Victoria, desde 1663 hasta 1718 la ermita del Cristo de San Felices realiza nombramientos de mayordomos para su cuidado…)

Por otro lado de los datos con los que contamos se puede comprobar que algunas de estas ermitas fueron fábricas. Es curioso observar como antiguas fábricas, que respondían a cánones románicos o góticos, cuando en el tiempo se producía un deterioro en su estructura, éste, era reparado con soluciones propias de la arquitectura de la época, y de esta manera nos permite hacer un seguimiento de la vigencia del edificio como tal. Éste es el caso como ya hemos mencionado, de la ermita del Cristo de San Felices que desde 1663 nombraban a mayordomos de fábrica para administrar sus bienes y probablemente de la ermita San Sebastián cuando cita “… mandando que los oficiales y mayordomos de la dicha ermita…” en 1614.

Estas edificaciones suelen ubicarse en terrenos despoblados cómo la ermita del Cristo de San Felices, cuyo antepasado fue ser la iglesia-parroquia del poblado San Miguel de San Felices. O constatar a través de los datos obtenidos de las Cartas Pueblas y Forales publicadas en la Iglesia de Santa Eulalia de Paredes, donde se citan varios poblados entre ellos el de San Miguel diciendo lo siguiente; “Cerca de Becerril, estaba situado el barrio de S. Miguel donde en 1.584, el cura Ldo. D. Andrés Izquierdo, a la vez patrono de la memoria fundada para estudiantes paredeños …” , lo que fuera probablemente antepasado de un poblado existente en territorio de Becerril.

Solían localizarse en dehesas de lo que muy probablemente fueron posesiones de un antiguo monasterio. El despoblado de San Miguel de San Felices está documentado en el archivo del Monasterio de San Zoilo, dato al que ya nos hemos referido al hablar sobre dicha ermita.

Cada una de las ermitas era custodiada por las iglesias-parroquias de la villa más próximas a aquellas. De esta manera la ermita de San Lázaro probablemente fuese custodiada por la iglesia San Pelayo, las ermitas San Miguel del Otero y San Acisclo y Victoria por la iglesia Santa María, la ermita Cristo de San Felices por la iglesia de San Martín, etc…

Es fácil encontrarnos en estas edificaciones otras anexas de gran interés cómo; viviendas de ermitaños o casas, cementerios, huertos,etc… Así como otro tipo de aderezos de servicios como; pozos y fuentes. Dos claros ejemplos de viviendas les encontramos en la ermita de San Lázaro cuando hace referencia en 1614 “a la casa y ermita” o al mencionado “ermitaño de la ermita de Santecildo” ; de huertos, el situado en la ermita San Blas, el conocido como “Huerto San Blas”; de pozos, como el situado en el Cristo San Felices; de fuentes, como la conocida “Fuente San Lázaro” , las fuentes ubicadas en la ermita del Cristo de San Felices y “Fuente Santecildo” .

Este conjunto de edificios, han pasado bastante desapercibidos en las catalogaciones artísticos monumentales oficiales. Aparte de aportar mayor conocimiento de la arquitectura tradicional popular, llevan consigo una carga de tradiciones, que nos ayudarían a conocer mejor como vivieron y fueron nuestros antepasados.