La Majada

Una tradición perdida, más bien un trabajo, era que los pastores se quedasen en el campo con las ovejas, incluso por la noche. Para que los animales no se dispersasen, se le reunía en corrales o en vallados situados en las tierras (hechos con teleras o vallas de madera). De esta manera, los amos de las tierras pagaban a los ganaderos, a cambio de que sus animales abonasen estas tierras.

Los Trabajadores

Muchos días, por la mañana, los obreros que necesitaban trabajo, se reunían en los soportales de la plaza. Allí esperaban que los propietarios de las tierras, sobre todo viñas o majuelos, les ofreciesen trabajo.

Esta tradición se daba sobre todo en época de labores en los majuelos, y se realizaban varias actividades, como alumbrar (quitar la tierra que se amontonaba alrededor de la cepa), podar, hacer manojos o recepar (lo contrario de alumbrar, o sea, arrimar tierra a la cepa). Esta última operación se realizaba en junio.

Los Niños

En los funerales, los niños iban hasta el cementerio, acompañando al difunto, cantando cánticos religiosos. Al volver del cementerio, un familiar del difunto les entregaba a cada uno un poco de dinero, lo que se llamaba “la honra”.

Las Bodas

Si algún forastero se casaba con una chica del pueblo. Una vez amonestados en el púlpito. Los mozos que quisieran podían ir a pedir “la patente”, o lo que es lo mismo, conseguir de parte del novio una buena propina.

Los días de la Tormenta

Un hombre salía por las calles los días que amenazaba tormenta, con una esquila (especie de campana pequeña). Entonces, las gentes de las casa le daban limosna, para que este señor se la ofreciese a Santa Bárbara, y que la tormenta no causase ningún daño.

Las Espigadoras

Aprovechando que en las noches los amos de las tierras recogían las morenas de espigas. Temprano y a pesar del frío de la mañana y del rocío “que cala hasta los huesos” la las mujeres con su pañuelo a la cabeza, blanco o negro según la edad, su “fardel” atado a la cintura y colgando de una “trenza” las tijeras a su derecha, se acercaban a “respigar”, todo aquello que no se habían llevado el día anterior.

Se podía oír la cuerna del pueblo más cercano, el repicar de las campanas que tocaban a misa y los cencerros de los rebaños que se acercaban, hacían temer que no se podría terminar de “respigar”.

Una vez hecha la labor colocaban las “cabezas” al sol, para en la tarde “machacarlas” golpeándolas con una “costilla” vieja de un yugo, separando el grano de la espiga. Y cuando el tiempo acompañaba en la esquina de una calle se “aventaba” para que el aire se llevase la paja y quedase limpio el grano.

Alguacil o Pregonero

No hace mucho tiempo, para hacer saber los bandos del Ayuntamiento, el Alguacil se encargaba de ir recorriendo las calles del pueblo, parándose en las esquinas y avisando fuertemente con su tamboril a los vecinos de la existencia de los bandos, que el mismo se encargaba de predicar a viva voz.

Ya en las Ordenanzas de Becerril de Campos (circa 1492), se hace mención a la figura de los pregoneros o mojones. Donde dice:
“primeramente que aya seys moxones e pregoneros, los quales e cada uno dellos apregonen todas cosas conçegiles que al dicho concejo atangan, e por las apregonar que non lieven cosa alguna nin derecho….

….Otrosy que los dichos moxones que lieven de cada pregon que dieren en casas, o en viñas o tierras de arrendar o vender, un maravedi de los vecinos desta villa. Esy se vendiere e rrematare, del millar primero dos maravedis e dende arriba de cada millar un maravedi, fasta quinçe maravedis…”

Misa Mayor del Domingo de San Miguel

En verano la misa del Domingo se predicaba en la iglesia de San Miguel, debido a que los trabajadores y agosteros que hacían sus labores en las eras y campos próximos, tuvieran más facilidad para asistir a la celebración.

La Cencerrada

Era costumbre obsequiar con manifestaciones groseras a viudos y viudas que celebraba segundas nupcias o ulteriores nupcias. Al salir de la iglesia se ven rodeados por una multitud de jóvenes, a los que se les une también personas mayores, chiquillos que les vocea, grita, canta, con esquilas, almireces, bocinas, latas llenas de piedra, collares de cascabeles de bronce, etc …

Amor Recíproco

Recuerdan que en San Pedro era costumbre poner un ramo de flores en la puerta de la casa de la joven que respondía del amor hacía ella. Si no era así se la colocaba un trozo de mulo muerto.

Tipos de entierro

Los entierros en la villa se clasificaban en entierros “de angelillo”, para los más pequeños; entierros “menores”, que se recibían gratis por un cura; y los entierros “mayores”, dado por tres curas y por el que había que pagar.

Candelera

Se trataba de una mujer que prestaba sus servicios a las iglesias parroquiales de la villa. Ente sus funciones estaban; cuidar de las sepulturas, encender y apagar hachones, asistir a los cabos de año, entierros, etc … A cambio recibía un dinero o parte de las ofrendas que se obsequiaban y con lo que podía vivir.

Los Aguinaldos

La familia tenía costumbre de reunirse el día de Noche Buena, había que dar los aguinaldos. Los amos a sus criados les obsequiaban con garbanzos, libras de carne de cabra curada, tocino, castañas cocidas, uvas pasas y vino de su cosecha. Los más pequeños con cestos y “coloños”, y abrigados hasta las cejas iban cantando de casa en casa. Tras el villancico, eran premiados con rosquillas, nueces o aquello que en casa hubiera. El reparto solía hacerse según la edad.

En esta noche se solía cenar en la intimidad hogareña y se prolonga la noche cantando los populares Villancicos, acompañados con el sonido de la pandereta, al acordeón y la zambomba.

Las Matracas

Cuantas veces hemos utilizado el término “no me des la matraca”. Este instrumento de madera estaba hecho por uno o varios martillos de madera que girando sobre un eje golpeaban la tabla a la que estaban sujetos. El ruido seco y ensordecedor que producían sólo era aguantable por el dueño de la matraca. Si unimos a que eran usados dentro de la iglesia, podéis imaginar el estruendo. Era el Viernes Santo, el Señor se había muerto y representaba el tronar de los cielos.

La Leche en Polvo

Cada día en el recreo se ofrecía a todos los escolares una pequeña cantidad de leche en polvo y por las tardes una pequeña porción de queso amarillo que hacía las delicias de los pequeños y por otro lado aportaba las proteínas necesarias.