Becerril retrocede en el tiempo para recordar cómo era hace 70 años

El municipio celebró su sexta Fiesta de Ambientación Rural entre disfraces y aperos

«Cuánto hemos cambiado». Eso es lo que podían decir quienes ayer se acercaron hasta Becerril de Campos al adentrarse en la plaza principal de la localidad.

Allí se celebró durante toda la jornada la Fiesta de Ambientación Rural de la localidad que este año alcanzaba su sexta edición y que se ha convertido, como manifestaba con un boina y chaleco de pana, el alcalde de la localidad, Mario Granda, «en nuestra fiesta de verano». Y aprovechando el buen tiempo de ayer todo el pueblo estaba en la calle.

Algunos, es verdad, con ropas actuales. Pero el paso de los años está ayudando a que más personas se decidan a vestirse como lo hacían sus padres en los años 40 del siglo pasado. O al menos a intentarlo, porque las ganas de pasarlo bien no faltaban.

Estas ganas también invitaron a rebuscar en pajares olvidados y oxidados aperos de labranza que ya no aguantarían el trabajo en los surcos o planchas de las que se calentaban en la bilbaína o con carbón directamente. Depende de lo que hubiera en casa.

Tampoco faltaron a la cita animales de carga y bicicletas, muchas de ellas oxidadas y sólo útiles para la exposición. Aquellas que hace 70 años supusieran prácticamente el único parque de vehículos de Becerril.

En la plaza, gente conversando con ropa de época, uniformes militares o de trabajo, mantillas, cochecitos de niño, y banderas de las que ya no se ven colgadas por los balcones. A todos la brisa ayudaba a desprenderse del olor a naftalina. «Ha habido que buscar en los baúles. No te creas que no nos ha costado a algunas», señalaba una mujer. Y eso que salen de ellos de año en año.

Y para divertirse y hacer ejercicio, por la tarde, tras la comida de muchos bajo los soportales de la plaza, llegaron los juegos populares, después los bailes regionales y, para acabar, más música. Aunque no una orquesta al uso o un gramófono, sino una discoteca móvil. Al fin y al cabo los tiempos cambian para todos. Hasta para la música.

 

Fuente: Diario Palentino